sábado, 2 de abril de 2011

tal vez amanecía con vos.

Estábamos en el mismo lugar, yo no te había visto nunca, es más, todavía no sabía nada de vos.
Yo estaba en la mía, supongo que vos en la tuya.
Ninguno de los dos estaba tan lúcido como para ir a buscarnos, vos con tus amigos y tu botella en mano, y yo con los míos.
Parecía que flotabas, tus ojos no apuntaban a ninguna dirección, estabas perdido, borracho tal vez, y aunque yo podría estar igual, los míos si te veían. Y yo creía que no te conocía... Nunca nos hablamos, es verdad, pero compartíamos un espacio rutinario. Esa maldita rutina que a nadie le gusta, pero sin embargo la compartimos.
Luego me acerqué un poco para verte mejor, tus ojos estaban idos, en otro lado y no me animé a parlarte.
Ahora estoy acá sentada frente al único medio que nos permite conocernos, pensando en qué hubiera pasado si me sacaba los miedos esa noche de festejos para todos, talvez, ahora mismo, estaría escribiendo un texto totalmente diferente...

No hay comentarios:

Publicar un comentario