miércoles, 27 de abril de 2011

un par de manos y unas notas.

La gente siempre busca compañía, le encanta a la gente eso de que le hablen al oído. 
Por mi parte puedo decir que a mí me encanta la compañía, tengo mucha casi todo el tiempo, pero no TODO el tiempo. 
Pero en ese tiempo no es que estoy así tirada bajo un ventilador en mi cama, aunque a veces sí, pero no siempre. 
De vez en cuando me gusta apasionarme, no suelo tener un afecto tan especial con las cosas, pero hay algo que me gusta desde muy chiquita y no creo que deje de gustarme. EL PIANO
Es algo que no puedo dejar de tocar cuando empiezo, es como el pochoclo en el cine, no se puede dejar de comer.
Me gusta tanto su armonía, en general prefiero los graves, tal vez algún "Let it be" de los Beatles o un "Ando ganas" de Los Piojos o tal vez "esa estrella era mi lujo" de Los Redondos. Quién sabe?
Para muchas cosas necesito la ayuda de los demás o a veces la quiero, pero este no es el caso. Las canciones que yo hago, las letras que invento, las melodías que pruebo, son algo sumamente personal, no se las ando mostrando a los demás como se muestra un nuevo corte. 
Esta es una actividad que prefiero hacerla sola... pero SOLA no es la palabra. porque no estoy solo yo frente a unas notas. Tengo un par de manos, y ellas hacen la magia. Me encanta lo que se genera. Es como el típico juego de niños, armar castillos o autos con los legos, uno crea la idea y el otro lo ayuda o van creando la idea entre los dos. Con este instrumento pasa lo mismo. Una mano acompaña a la otra, la derecha con su melodía y la izquierda con los acordes, las dos pueden hacer lo mismo, y así soy feliz. Y muchos pensarán que me conformo con poco, puede ser, pero para mí, no es poco. 



lunes, 4 de abril de 2011

burbujitas de champú

Yo sé que es muy complicado comunicarse a través de espejos. Sé que con el detergente no se juega, pero yo quiero jugar.
Vos sos un nene con su burbujero y su grupo de hadas madrinas que viajan allá dentro y parecen nunca salirse de allí. Como si no quisieran detenerse.
Cuando te hablo no me escuchás. Me pasan cosas y vos te escapás. Cuando te pregunto algo sobre mí... qué respondés? "Preguntale a él, esas cosas no tienen porqué importarme, si todavía soy chico para ocuparme de algo tan grande"
Yo no te estoy pidiendo que me des la vuelta en 80 días, ni que seas mi héroe, ni que sanes todos los males que tengo en este momento. 
Solo te estoy pidiendo que no te vayas de mí, que estés al tanto de quién soy, y por qué estás vos acá hoy. Si podés cambiarme, o curarme tal vez, no me opongo, me harías un gran favor.
Pero por favor, dejá que estrene mi nuevo juego de costura con vos. Dejame descocerte un poquito, dejá reventar tu burbuja que tenés por hogar. No te estoy pidiendo que tires el contenido, solamente que lo puedas compartir y que sepas cuándo salirte de él. Dejá que mi aguja trate de darte una nueva vista, unos nuevos ojos. Pero es un tómalo o déjalo. Yo no puedo obligarte, vos decidís qué hacer conmigo.

sábado, 2 de abril de 2011

tal vez amanecía con vos.

Estábamos en el mismo lugar, yo no te había visto nunca, es más, todavía no sabía nada de vos.
Yo estaba en la mía, supongo que vos en la tuya.
Ninguno de los dos estaba tan lúcido como para ir a buscarnos, vos con tus amigos y tu botella en mano, y yo con los míos.
Parecía que flotabas, tus ojos no apuntaban a ninguna dirección, estabas perdido, borracho tal vez, y aunque yo podría estar igual, los míos si te veían. Y yo creía que no te conocía... Nunca nos hablamos, es verdad, pero compartíamos un espacio rutinario. Esa maldita rutina que a nadie le gusta, pero sin embargo la compartimos.
Luego me acerqué un poco para verte mejor, tus ojos estaban idos, en otro lado y no me animé a parlarte.
Ahora estoy acá sentada frente al único medio que nos permite conocernos, pensando en qué hubiera pasado si me sacaba los miedos esa noche de festejos para todos, talvez, ahora mismo, estaría escribiendo un texto totalmente diferente...