miércoles, 30 de marzo de 2011

bebé eres cruel

Al fin un poco de calma!
Se baja mi amigo y la nena ya no llora. 
Qué increíble no? Uno se sube a un bondi, va llenísimo, viajás parado los 10 minutos que tenés hasta tu casa, te sudás todo pensando en que te vas a morir aplastado en las frenadas del maldito chofer que quiere llegar rápido a destino, pero nadie hace ni el más mínimo ruido, de esos molestos que te sacan de quicio.
Ahora, esperás media hora un colectivo que viene vacío, festejás por dentro sabiendo que valió la pena el tiempo perdido en la espera y subís. Buscás un asiento cercano a la ventana, se sienta alguien con vos, te saluda, te das media vuelta y viajás. 
Mucha tranquilidad, pero siempre sabés que algo va a llegar y se va a reír de vos, porque tanta calma es imposible. Así que el chofer frena dos paradas después de la que te subiste, sube una mamá con su bebé en sus brazos, lo mirás con cara de tiernos hasta que la bebé muy bonita de rulitos rubios empieza a llorar y a gritar desconsoladamente. En ese momento, pobre de tu mamá, de tus animales y/o mascotas, porque empezás con todo, dentro tuyo y silenciosamente en tu cerebro a putear a las partes intimas de los animales que ves tan felices en el zoológico, casualmente pueden ser el mono, el loro, o quizás la lora. Vaya uno a saber.  A veces podemos insultar a nuestra propia hermana con su cuerpo. Pobres de ellos, no tienen la culpa.
Solamente te faltan tres paradas para bajar, pero seguís pensando mientras escuchás a la nena, en que en la casa la maltratan o algo así, y te sorprendés de la capacidad de los bebés de no quedarse difónicos con la cantidad de tiempo e intensidad que pueden llegar a alcanzar sus gritos. En un momento brillan tus ojos, te paras del asiento, tocás el timbre, esperás unos metros y bajás de esa caja musical insoportable.
caminás las dos cuadras que tenés hasta tu casa, abrís la puerta del edificio, RESPIRÁS... y subís.

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